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LOCALIZADORES DE APICE
La determinación de la longitud de trabajo es uno de los principales retos del tratamiento endodóntico, ya que indica que tanto deben avanzar los instrumentos de trabajo y en que punto debe terminar la preparación y obturación final de los conductos radiculares.
La anatomía apical es muy variable lo que hace la determinación de la longitud de trabajo un reto. Los conductos varían de una constricción apical ideal, a una constricción apical leve o a la no presencia de constricción. Frecuentemente los conductos pueden terminar a varios milímetros del ápice radiográfico. Esta variabilidad en la anatomía apical de los conductos radiculares ha sido estudiada y ha sido categorizada en cinco tipos de constricciones:
– Constricción típica
– Constricción ahusada con la porción mas estrecha cerca del ápice
– Varias constricciones
– Constricción seguida de un conducto estrecho y paralelo
– Completa bloqueo del conducto por dentina secundaria
Desafortunadamente no se ha desarrollado un método que sea capaz de localizar con exactitud la unión cemento dentina o el forámen apical. El ápice anatómico puede o no coincidir con el foramen apical. En la mayoría de los casos (50-98%) de todas las raíces, el foramen se desvía del foramen mayor, siendo la distancia entre el ápice anatómico y el foramen de 0.5 – 1.0 mm.
En 1955 Kuttler publicó estudios sobre la anatomía microscópica del ápice y llegó a la conclusión de que era un error clínico preparar el conducto hasta el ápice radiográfico ya que podría producir dolor post-operatorio limitando el éxito del tratamiento. El principio de los localizadores de ápice fue diseño y descubrimiento de los estudios de Suzuki del año 1942. El obtuvo una resistencia eléctrica constante entre un electrodo adherido a una lima y otro colocado en la mucosa oral, posteriormente Sunada en 1962 determinó que la resistencia eléctrica era de 6,5ohms. De aquí nacen los primeros localizadores de ápices que siguieron el principio descrito por Sunada en 1962, pero como luego se vería, tenían serios problemas sobre todo al medir el interior del conducto cuando éste tenía un líquido conductor en su interior. En 1987 Huang sugirió que la acción de los localizadores electrónicos de ápice (LEA) no depende de la resistencia biológica de los tejidos, sino de la electricidad física. La nueva generación de localizadores de ápice han ganado popularidad, muchos estudios reportaron la precisión alcanzada por estos con una buena y amplia capacidad de medición en presencia de electrolitos otros estudios han determinado que el método electrónico para la medición de longitudes de los dientes es tan preciso como el radiográfico.
La eficacia de los localizadores electrónicos de ápice (LEA) ha sido evaluada en diversos estudios. Los fabricantes afirman que los LEA de tercera generación, aquellos que han aparecido más recientemente en el mercado, no se ven alterados por la presencia de electrolitos en el interior del conducto, siempre y cuando éste no esté en exceso. El uso de irrigantes durante las diferentes fases del tratamiento endodóntico es un hecho aceptado en la práctica diaria por sus diversas acciones y beneficios, por este motivo, es de gran importancia conocer que los LEA no se ven alterados con la presencia de dichos irrigantes.
Kuttler y Pineda, publicaron, entre otros datos:
• Que sólo en el 3% de los casos, el foramen apical sale al periodonto en línea recta de la dirección de la raíz. En el 97% restante, el foramen sale hacia un lado.
• Que entre los 18 a 25 años de edad, la distancia entre el CDC y el margen externo radicular es de 0.524 mm.(motor de endodoncia coxo)
• Que en pacientes de 55 años o más, la distancia aumentaba en promedio a 0.659 mm
• Que no era recomendable traspasar la lima más allá del CDC puesto que acarrearía dolor posoperatorio disminuyendo el cierre biológico por el cemento radicular.